Nos conocimos en una discoteca de Dallas (Texas) varios años atrás. Aunque suene sacado de una novela, desde el primer momento nos sentimos atraidos, estamos seguros que no fue amor a primera vista, pero los sentimientos se desarrollaron con el tiempo. Desde ese momento no dimos un paso atrás, salimos juntos por varios meses antes de tener nuestro primer apartamento y contárselo a nuestros amigos más cercanos, todavía faltaba mucho para contárselo a nuestras familias.
Aaron se graduó y un tiempo después nos mudamos a la ciudad progresiva de Seattle. Muchas de los valores familiares que compartimos, nuestra pasión por viajar, conocer otras culturas, aprender y compartir con su gente, maduro nuestra relación. Dentro de las cosas que mas disfrutamos en esas aventuras es el estar fuera de nuestras vidas cotidianas, ver lo diferente que los seres humanos vivimos nuestras vidas, hablamos nuestros lenguajes y lo variado de las comidas, tan ricas por supuesto.
Aaron es por profesión y por naturaleza un planificador innato, no es de extrañarse que en una relación no convencional como la nuestra, fuera el quien propusiera matrimonio, y para lo mismo no escogió ningún lugar exótico, si no mas bien fue de regreso en Dallas, para recordarme donde nuestra historia personal había empezado y cuanto habíamos crecido juntos.
Me llevo al mismo laguito en Las Colinas, donde salimos juntos por primera vez y fue ahí donde saco un anillito, algo muy simbólico y me pregunto si quería casarme. Claro que dije que SI.
Un tiempo después fue la ceremonia tradicional en una iglesia, frente a nuestros amigos y familiares más cercanos. Ahora orgullosamente podemos decir que nuestra unión es oficialmente reconocida en el estado de Washington, donde vivimos.
El mayor ideal que compartimos es el de ser padres, pero siempre creímos que una de las desventajas de ser gays, era el no poder concebir hijos nuestros, fue así cuando leímos como muchas parejas gays y heterosexuales ahora tenían la opción de la maternidad subrogada.
Después de casarnos y comprar casa, sentimos era el momento adecuado para nosotros. Fue mucho trabajo, vencer cientos de obstáculos y después de mucha investigación y una larga lista de lugares donde podíamos hacerlo lo redujimos a dos clínicas: El Centro De Reproducción Panamá y SCI Healthcare en India. De esta forma conversamos con una pareja de Dallas, Texas quienes vivieron el proceso por medio de la Doctora Shivani y tuvieron gemelos, esto nos hizo decidirnos por el SCI.
Yo tengo varias hermanas con muchos hijos, mientras que Aaron solo tiene un hermano y sus padres no tienen nietos.Por lo anterior, les pedí ayuda a algunas de mis hermanas y hasta algunas de mis sobrinas estuvieron anuentes a donar óvulos para que nuestros hijos o hijas estuvieran unidos genéticamente a los dos. Después de muchas pruebas medicas con varias de ellas, mi sobrina Daya fue la candidata perfecta pues apenas tenia veinte y tantos, y tenia unos resultados perfectos.
Aaron y Daya volaron a India para empezar su ciclo y su IVF bajo la supervisión de la Doctora Shivani, Daya produjo 23 óvulos de los cuales 19 fueron fertilizados con el esperma de Aaron. La doctora Shivani transfirió 4 embriones en dos madres subrogadas y los demás fueron congelados por si los necesitamos en el futuro.
Nosotros, Daya y el resto de la familia recibimos nuestros mejores regalos de Navidad con un e mail de la Doctora Shivani: !!“felicidades, una de las madres subrogadas dio resultados positivos y ahora están esperando gemelos"!! Desde ese momento hasta el día de hoy a sido un camino lleno de felicidades, pero no han faltado momentos tensos, aproximadamente a las 8 semanas nuestra madre subrogada tuvo un sangrado leve y apareció un coagulo de sangre en una área cerca de los bebes. Fue el momento más triste y estresante de nuestro embarazo, sin embargo tuvimos la bendición de que se arregló por si solo a la entrada del segundo trimestre.
Esta semana empezamos las 24 semanas, que es muy importante, comenzamos a pintar el cuarto de los bebes, a escoger las cunas y el coche, en fin es toda una metamorfosis, es increíble como le encuentra uno el sentido de como en la madre naturaleza nos muestra a los animales, preparándose de forma instintiva y natural para este gran acontecimiento y volverse padres.
Hoy, nos quedan 90 días para los 9 meses y al ser gemelos las fechas son impredecibles, en cualquier momento tendremos que viajar a Nueva Delhi, por lo menos unas pocas semanas antes de la fecha predicha. Mientras tanto Aaron y yo, seguiremos acolchando nuestro nidito.